El día siguiente, Romario marcó dos goles e inmediatamente se vino a la banda para pedirme el cambio.
“Una vez, Romario me preguntó si podía perderse dos días de entrenamientos para poder ir a Brasil al carnaval de Río de Janeiro.
Respondí: ‘Si marcas dos goles mañana, te daré dos días más de fiesta con respecto a los otros jugadores de la plantilla’.
La espontaneidad y gracia natural de Johan Cruyff derivó en multitud de anécdotas con jugadores, técnicos, directivos y periodistas.
“El mister me dio permiso para irme de vacaciones a Brasil pero no me dijo cuándo debía volver…», replicó Romario desde la distancia.
Fuente: http://futbol.as.com/futbol/2016/03/24/primera/1458841625_445849.html