Deseo que me perdone que lo despido con un pañuelo blanco, pero en abono al luto y envuelto en la confusión, consta que el humo del cigarro, por hoy, es blaugrana.
Fue un hálito y lo confirmó Ovejero, jugador del Atlético de Madrid, cuando dijo que lo que recordaba de Cruyff era lo bien que olía.
Hace apenas unas horas, otra cara del mundo acaba de envejecer o al menos, acaba de mostrarnos otra arruga.
Elegante elogio del defensa que sólo percibía el olor del vacío una vez pasado el relámpago.
Luego vinieron las canas y las revelaciones que nos volvieron adultos.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/03/24/actualidad/1458831004_122415.html
