Supongo que nadie se atrevió en vida a criticar a Muhammad Ali como poeta o cuestionar su inmenso papel en no pocas transformaciones ideológicas y sociales del siglo XX.
Muhammad Ali se compró casas y coches, tuvo mujeres diversas y se volvió un icono raro en distintos escenarios.
Cuando recién se había cambiado de nombre por su conversión musulmana, Muhammad Ali se enfrentó a un inmenso ropero de ébano que insistió burlonamente llamarlo repetidas veces “Cassius Clay” en las entrevistas previas al combate.
Por algo y por mucho The Beatles lo fueron a visitar a su campamento de entrenamiento.
El resultado es quizá el discurso más breve de la historia.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/04/actualidad/1465033645_718728.html
