Dicen los guionistas que el público prefiere a los personajes que tienen claro lo que quieren: los tercos aficionados al ciclismo —guardianes de un deporte sabio ejercido por monjes corajudos que logran poner la mente en blanco— suelen estar del lado de Nairo Quintana porque a Nairo Quintana se le ve en el pedaleo que lo que siempre quiere es ganar.
Se da cuenta de quién es: un campesino a lomo de bicicleta en un país en donde serlo ha sido una proeza.
Reivindica a Colombia con las palabras justas cuando sube al podio, en la plaza de Cibeles, entre banderas tricolores: “Colombia es paz…”, dice.
Quintana no creció en un paraje de largometraje latinoamericano.
Tiene claro que lo que busca es sentir esa corriente que siente por dentro cuando gana.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/13/actualidad/1473801600_052864.html
