En segundo lugar, insertar las políticas públicas sobre drogas ilícitas dentro del marco de la globalización y del derecho internacional.
Se anuncia que el mismo contiene no sólo crudos diagnósticos sino sugerentes propuestas de políticas públicas sobre este tema muy diferentes a las prevalecientes.
Estos tres componentes adquieren sentido en la medida en que se inserten dentro de procesos socioeconómicos insertados dentro del concepto de “desarrollo sostenible”.
En primer lugar, superar las políticas prohibicionistas para enfocarse en las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible tal como los conceptualiza la ONU.
Es obligación imperativa que los tratados sobre drogas y las políticas públicas al respecto se enmarquen dentro del respeto a las obligaciones internacionales en esa materia.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/11/colombia/1455221453_394861.html
