Pero la mirada entre Obama y Putin transluce muchas cosas y pocas buenas.
«Cuando miras al abismo, el abismo te mira”, decía Nietzsche.
Las fotos tienen la buena, o mala, característica de captar solo un instante que no necesariamente responde al contexto en general.
Esa tarjeta será el último objeto que Obama devolverá el próximo enero, justo antes de que su sucesor jure el cargo como próximo inquilino de la Casa Blanca.
Seguro que Barack Obama no estaba como para pensar precisamente en el filósofo alemán cuando saludó —es un decir— al ruso Vladímir Putin durante la cumbre del G20 en la ciudad china de Hangzhou.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/06/opinion/1473179136_466335.html
