En Próxima b, Próxima Centauri se ve de mayor diámetro que nuestro Sol pero mucho más roja.
Al girar tan cerca de su estrella, Próxima b sufre enormes fuerzas de marea.
Pero en Próxima b, dadas las tremendas diferencias de temperatura, las rachas de viento entre hemisferios serían aún más extremas.
Tendremos que esperar bastante más hasta que Próxima b nos descubra su verdadero aspecto.
¿Podría ser que, después de todo, Próxima b no estuviese atrapado por las fuerzas de marea?
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/31/ciencia/1472630081_159405.html
