Ahora se ven con mayor claridad los errores cometidos desde que se empezaron a trenzar los mimbres de un nuevo Gobierno.
Son estos asuntos los que hacen casi imposible un acuerdo entre Albert Rivera y Pablo Iglesias que pueda servir para hacer presidente del Gobierno a Pedro Sánchez.
Todos tendrían que tragarse sus palabras y cambiar sustancialmente de posiciones para que fuera posible un pacto de investidura.
En lo que se refiere a los líderes del intento de negociación, Pedro Sánchez nunca debió negarse tajantemente a todo contacto con el Partido Popular, que le obliga a buscar los apoyos a su investidura por caminos tortuosos.
El “ya se verá” de Pedro Sánchez no solo es una confesión de fragilidad, sino que nos deja a oscuras sobre lo que está dispuesto a ceder y con quién pretende realmente gobernar.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/30/opinion/1459360257_083621.html
