No se puede dialogar desde la superioridad moral.
Además, la sangría de votos del PSOE sería mortal si su futuro gobierno quedase atado a los oportunismos de Podemos.
La repentina fragmentación política exige alcanzar pactos que nos inmunicen contra sectarismos que en el pasado costaron tanta infelicidad y retraso.
Ciertamente, existen sectores que simplifican la moral del progresista típico, a menudo como un compendio de autoengaños sin sentido alguno de la lealtad, la autoridad o la trascendencia.
La solución racional pasa por reconocer la entidad moral del adversario, lo que requiere entender la estructura instintiva de la moralidad, tanto ajena como propia.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/13/opinion/1455385466_811500.html
