Oregon, Estados Unidos.- Los padres de una bebé recién nacida que enfermó y murió sin atención médica en 2017 fueron declarados culpables este lunes por una corte de Oregon, Estados Unidos, que los encontró responsables de homicidio por negligencia y destrato criminal.
Se trata de Sarah, de 25 años, y su marido Travis, de 22, quienes dejaron morir a su pequeña hija Gennifer sin enviarla a un médico que la pudiera atender y salvar su vida.
Ambos son miembros de una pequeña congregación ultra religiosa conocida como los Seguidores de Cristo. En esa comunidad rechazan la atención médica y en cambio creen en la sanación por medio de la fe.
Sarah no sabía que estaba embarazada de mellizas. Durante todo el proceso no recurrió a médicos ni tuvo cuidados prenatales. El 5 de marzo de 2017 al dar a luz de forma natural en su casa, ambas niñas comenzaron a tener serias dificultades para respirar. La madre y Travis avisaron a su comunidad para que comenzaran a rezar y así salvar a las mellizas. Nadie llamó al 911 para pedir una ambulancia.
Inesperadamente, la muerte de Gennifer provocó la salvación de su hermana melliza, Evelyn. Tras conocerse el deceso de la menor, las autoridades iniciaron una investigación y decidieron visitar las condiciones en que se encontraba el hogar en el que vivía.
Un médico forense, al observar que su hermanita también tenía dificultades para respirar, la tomó consigo y la llevó a un centro hospitalario donde le salvaron la vida. Los rezos tampoco estaban haciendo efecto sobre la niña.
El lunes, tanto Sarah como Travis fueron sentenciados a siete años de prisión. Su abogado leyó un comunicado escrito por ambos en los que se arrepienten por no haber dado atención médica a su hija.
Todos en la iglesia deberían siempre buscar atención médica adecuada para nuestros niños», decía parte de la carta.
