Y añade que la culpa fue del asesor, cuando no del chá, chá, chá, tal como desprende la protección que Agustín Almodóvar ha ejercido sobre su hermano, haciendo suyo el escarmiento social al cineasta.
La gravedad del escándalo Panama Papers como cuarto oscuro de las democracias —y de las tiranías— no contradice la proliferación de pasajes estrafalarios, tragicómicos.
No conmueve especialmente que la familia Pujol hubiera incluido a Panamá en su exhaustiva ruta de paraísos.
Toleran y encubren la vergüenza de los paraísos, incluso forman parte de ellos.
Le ha malogrado el escándalo la promoción de Julieta, aunque estos pormenores domésticos representan una anécdota respecto a la sobre población de magnates y de líderes políticos en las sociedades offshore.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/07/actualidad/1460023393_391487.html
