La crisis financiera ha exacerbado la imaginación de los gobiernos para atraer inversiones.
La nacionalidad por dinero presenta inconvenientes implícitos y explícitos que los gobiernos que recurren a ella (unos 20) se afanan en esconder.
El capital atraído con el cebo de la residencia es, por su propia naturaleza, volátil y circunstancial.
Se mantiene ligado a condiciones regulatorias específicas y no se beneficia del arraigo de la inversión que obedece a razones estrictamente sociales o económicas.
Así, los momentos difíciles van generando sus propios salvavidas, ofreciendo oportunidades de negocio de marcado carácter coyuntural.
Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/02/12/actualidad/1455295269_305293.html
