La salida del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, forzado por la dimisión este miércoles de una mayoría de su comisión ejecutiva, es imprescindible.
Ahora, los órganos competentes del partido han dejado sin funciones a la ejecutiva de Sánchez y, de esa forma, ha quedado anulada la secretaría general.
No es el caso de Sánchez, dispuesto a hundirlo en las urnas por años.
Hemos sabido que Sánchez ha mentido sin escrúpulo a sus compañeros.
Pero Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/28/opinion/1475090003_414591.html
