Para distinguirlo del desperdicio, los expertos lo llaman pérdidas alimentarias o pérdidas poscosecha y con las que se dan en América Latina y África comerían 600 millones de personas.
Gran parte de las pérdidas se registran en países en desarrollo y las causas son cualquier cosa menos voluntarias.
Lo que, en el caso de pequeños productores con pocos ingresos ya es de por sí un grave problema que amenaza su seguridad alimentaria.
De hecho, algunos de los países con más hambrientos tienen también altos porcentajes de pérdidas.
Con lo que los europeos tiran a la basura en un año, por ejemplo, podrían comer 200 millones de personas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/07/planeta_futuro/1475831540_302363.html
