Perdón por haber hecho creer que todo eso era la izquierda, con sus conversos y sus amanuenses y sus acólitos y su inmensa soberbia política.
Perdón por haberse enfrentado con la libertad de prensa, por haber influido pesadamente en la radio y la televisión.
Quién verá un día a Felipe González, con un traje talar morado, pidiendo perdón.
Perdón por destrozar la izquierda.
Por haberse rodeado de mediocres cuando gobernaba y cuando iba a dejar de gobernar; por haber permitido las primarias y haberlas anulado después; perdón por (y a) Borrell, Almunia, Morán.
Fuente: http://elpais.com/diario/2000/03/14/radiotv/952988409_850215.html
