Sonia Vásquez
OAXACA (página3.mx).- Teñirse el cabello de rosa fue el “delito” por el cual directivos de la Universidad del Mar (UMAR) ubicada en Santa María Huatulco estuvieron a punto de negar a la joven Fátima Castillejos Moguel reinscribirse al tercer semestre de doctorado.
En su cuenta de FaceBook el 2 de octubre la joven dijo que al acudir al departamento de Servicios Escolares le dijeron que por órdenes de la Vice-Rectoría Académica a cargo del Dr. Juan Francisco Meraz Hernando no podía reinscribirse con el argumento de “tener parte del cabello teñido de rosa”.
Indicó que de inmediato acudió con el vicerrector que a su vez justificó que esta acción se debía a órdenes del rector del Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca (SUNEO), Modesto Seara Vázquez.
La joven dijo que conociendo sus derechos defendió ante directivos su postura, pues no había infringido el reglamento estudiantil pero además siempre ha destacado como estudiante sobre saliente en la institución.
Mencionó que para permitirle la inscripción le pidieron escribir una carta al Rector, instrucción dada por la asistente del Vice-Rector Académico, Elizabeth Escobar Vázquez, pero se negó nuevamente y luego de alegar sus derechos ante el doctor Meraz finalmente logró su cometido.
Fátima Castillejos dijo que la consigna fue que al iniciar el ciclo escolar le volverían a llamar la atención por su cabello teñido, lo cual resulta una violación a sus derechos humanos cuando en contra parte ha sido estudiante de licenciatura y maestría en la misma universidad con promedio de 9.2 y titulada con tesis por unanimidad y con mención honorífica.
La joven comenta en su red social que actualmente cursa el tercer semestre del Doctorado en Ecología Marina en la UMAR con beca del CONACyT, ha desarrollado proyectos de investigación, ha publicado artículos y notas en reconocidas revistas científicas nacionales e internacionales, por mencionar algunas de sus actividades.
“Qué triste que las autoridades de la UMAR se fijen en pequeñeces y juzguen y nieguen a los estudiantes los servicios educativos consagrados en nuestra constitución tan solo por su apariencia. Escribo esto en apego a mis derechos enmarcados en el Artículo 7o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, finaliza.
