Porfirio Díaz.
En 1911, Porfirio Díaz abandonó México y se exilió a Francia, donde, después de cuatro años viviendo de su fortuna cómodamente, falleció en París el hombre que sabía que los mexicanos no sabían quién era su enemigo.
“El sistema legal legitimó las reeleciones de un presidente que estableció una relación inquebrantable entre la modernización, el sistema de gobierno y el dictador.
También explica que fue accionista de los tres bancos más importantes del país e hizo de su hijo uno de los principales socios de los monopolios industriales de dinamita, hule y petróleo.
Asimismo, incursionó en la producción de objetos de arte, ornamentación y efigies de celebridades históricas de bronce, elaboradas sobre todo por encargo de dependencias públicas”.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/18/actualidad/1445131767_059252.html
