Después del duro y el blando, ahora resulta que, para esos estrechos clasistas, el nuevo porno es estar gorda.
Que me he enganchado al gimnasio, y no por las endorfinas, sino por lo que tiene de observatorio de la condición humana.
Jamás pensé que diría esto, pero me he enganchado al gimnasio.
A lo que iba, que lo que haga una con su tiempo y su dinero es cosa suya.
Al menos de la de las señoras, porque a ellos solo los veo admirándose el lomo en la luna de las pesas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/16/opinion/1458143919_850928.html
