La dimisión de Arantza Quiroga como presidenta del PP vasco era casi inevitable, salvo revelación de alguna circunstancia desconocida que explicase su extraño comportamiento de los últimos días.
La propuesta de Quiroga evitaba la expresión “condena del terrorismo”, sustituida por la de “rechazo expreso de la violencia”.
O afirmaciones, en un artículo publicado poco después, como que “la violencia es siempre el peor camino”.
Pero la confusión entre entonación rotunda y firmeza en la defensa de los principios extendió sospechas absurdas sobre el compromiso de la presidenta.
Reflejo a su vez del sectarismo de quienes consideran insulto a las víctimas toda actitud que se separe un milímetro de las suyas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/14/opinion/1444845820_472487.html
