En España, sin embargo, la Agencia de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) resolvió el pasado marzo, por “principio de precaución”, prorrogar otro acuerdo de dos años antes y seguir prohibiendo este comercio gastronómico.
Ahora la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) acaba de dar el primer paso con vistas a regular la comercialización de invertebrados terrestres para consumo humano.
Apreciamos como un manjar las centollas, una especie de arañas marinas gigantes, recubiertas de pelo y con un caldo excrementicio.
Los insectos se comen desde la prehistoria, y si están criados y envasados con garantías, su consumo no supone ningún riesgo.
La cría de invertebrados consume menos materias primas y no produce gases de efecto invernadero como las granjas de ganado.
Fuente: http://elpais.com/politica/2015/10/16/actualidad/1445016493_248803.html
