En ella se ve una manifestación callejera encabezada por una gran pancarta en donde se lee “que se vayan todos”.
Cuando la sociedad comienza a sentir desconfianza con quien gobierna y con quien debe ser oposición, ello hace improbable la misma existencia de la política.
Curiosamente, la foto en cuestión y la frase “que se vayan todos” son de Argentina durante la crisis de fines de 2001 y 2002.
Por sobre todo, parece haber desarrollado un antídoto contra el “que se vayan todos”.
La nota en cuestión es un grito de angustia por la que la autora responsabiliza a gobierno y oposición por igual.
Fuente original: Que se vayan todos | Internacional | EL PAÍS
