La rebelión de masas en Estados Unidos no es ya simple fumarola ideológica de alucinados izquierdistas.
Ambas parecen, por ahora al menos, si no dominar sí, cuando menos, catalizar el ambiente electoral.
Por el contrario, se fortalecen con el paso de sus desplantes, groserías, cortedad de lenguaje y abundantes fanfarronadas.
Quienes se sienten agraviados y han optado por agruparse a la derecha, le añaden también fieros acentos de exacerbado patriotismo.
La desconfianza y hasta el rechazo a los políticos de corte tradicional (élite de Washington) es un elemento adicional a sus apoyadores.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/24/opinion/018a2pol
