Él se sumó como voluntario dos semanas después y ha dejado su trabajo de somelier en un restaurante para centrarse en esta tarea.
Alrededor de 400 personas trabajan diariamente en la estación para atender a una media de 1.500 refugiados, explica Ginzinger.
“Se juntaron 10 personas para atender a los primeros trenes de refugiados y enseguida empezó a unirse más gente”, cuenta Dominik Ginzinger, de 24 años.
“Esto es una emergencia, hay que ayudar y yo puedo.
Durante la guerra de los Balcanes, la capital austriaca llegó a dar cobijo a 80.000 refugiados.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/12/actualidad/1444683225_611866.html
