Al enumerar las tres tentaciones que degradan al cristiano, la riqueza, la vanidad y el orgullo, el pontífice destacó que la inclinación de buscar la riqueza a toda costa despoja a los más marginados de sus propios bienes.
«Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, a amargura, a sufrimiento.
«La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos tan solo para mí o ‘para los míos'», explicó el Papa sobre el primer mal.
La vanidad, indicó, es otro mal que descalifica al otro, en pos de obtener fama y privilegios.
«La vanidad (es) esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que ‘no son como uno'», consideró.
Fuente: http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/general/religiosas/328618-riqueza-vanidad-orgullo-pecados-papa
