Diana Manzo
Con su pandilla canina que adopta a su paso por diversos lugares, cruza miles de kilómetros de norte a sur del territorio mexicano, incluyendo también los países de El Salvador y Guatemala.
Se hace llamar: “El señor de los perros” y su nombre es Roberto Vaghan Ordaz.
El sueño de Roberto es tener un santuario de perros que espera construir pronto con la ayuda de la ciudadanía.
Originario de Minatitlán, Veracruz y de 50 años de edad, el Señor de los perros comenzó esta travesía en el 2013; es decir, lleva 13 años adoptando a perros de la calle, alcanzando ya una cifra de 88.
Razas como pastor belga malinois, chihuahua, buldog y criollos son su manada. A cada uno los llama por su nombre y todos obedecen. Hay machos y hembras y están bien cuidadas y cuidados.

“Son como mis hijos. Los perros son mi todo. Acá tengo una perrita pitbull que está embarazada y requerimos ayuda de veterinarios para que le brinden una mejor atención.
“También todos tienen su vacuna; es decir, estos diez perros los cuido muy bien”, contó.
Para Roberto son más que perros, son sus perrihijos que llama a cada uno por su nombre: Beto, Nenirris y Tlacuache, entre otros.
La idea de adoptar a perros surgió tras vivir una discapacidad neuromotora, que lo tiene deshabilitado, entonces pensó en recoger a los perros de la calle y darles una vida digna.
“Espero ansioso que nos puedan donar un terreno y ahí tener dignamente a mis perrihijos.

La gente luego luego cuestiona que estoy maltratándolos, pero no, al contrario acá los atiendo con todo lo que la gente me va donando y eso es un agradecimiento muy valioso”, señaló.
***Me robaron mi triciclo***
Para el traslado de la pandilla canina, Roberto usa un triciclo como medio de transporte; sin embargo, este vehículo le fue robado hace tres meses, por lo que pidió ayuda para recuperarlo.
Explicó que el vehículo es importante porque así los perros ya no caminan, al contrario van muy felices.
“Ojalá una alma caritativa me lo obsequie y así yo siga mi camino, porque es muy importante, esperamos se pueda”, agregó.
Mientras espera el donativo de su vehículo, Roberto estará tres días más en la comunidad, por lo que estará recibiendo alimento, ayuda económica y su anhelado triciclo.

