Aunque los años heavy del Rock and Roll coincidieron con los duros de la revolución cubana, aquí estaba prohibido escuchar cualquier cosa que nos recordara al “enemigo”.
“Demasiado joven para morir, demasiado viejo para bailar Rock and Roll”.
La primera vez que escuché a los Rolling Stones fue hoy, en vivo, gratis y en La Habana.
También fue hoy mi primera experiencia en un concierto de esa magnitud.
La exótica simbiosis entre el Coro Nacional dirigido por Digna Guerra y la obra de los Stones creó un efecto mágico, atemporal.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/26/actualidad/1458969438_871548.html
