En la anglosfera, los valentines y las valentinas se obsequian muchos libros, una buena costumbre que se nos va pegando poco a poco.
Y algunos, además, consumen por partida múltiple (tengo una amiga cuarentona y cougar a la que gusta regalar “un detallito” a cada amante).
Como todo el mundo está (o desea estar) enamorado, el potencial es enorme.
En cuanto a los novelistas, lo cierto es que, casi sin excepciones, ganan mucho menos que antes.
CervantinaSi hay un par de truismos indiscutibles es que el amor es ciego (y, a menudo, sordo) y que surge cuando uno menos se lo espera.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/10/babelia/1455127605_413031.html
