Robo el título a André Malraux: La condición humana.
Los lectores interesados darán siempre con ella, le repuse, pues saca a la luz los impulsos que anidan en la animalidad del ser humano y en virtud de ello posee una dimensión universal.
El artista impone la soberanía de sus fantasmas más allá de toda otra consideración y su libertad gozosa nos ilumina.
Si evoco esta conversación lo hago a propósito de los esfuerzos por imponer unas líneas rojas a la expresión literaria de los fantasmas de la libido.
Existe en el ámbito literario una neta distinción entre la racionalidad del ensayo y la complejidad de la creación artística.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/11/05/opinion/1446734229_553053.html
