De lo que se deduce que El segundo sexo sigue siendo un faro que alumbra en la oscuridad.
Y si Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft fueron nuestras abuelas y nuestra madre Virginia Woolf, a Beauvoir le cabe el honor de haberse erigido en nuestra hermana mayor.
Al igual que Borges y Rulfo, Beauvoir nos dejó en 1986 y la explotación persiste, véase la prostitución.
Y me asombro de que la explotación de la mujer sea tan fácilmente aceptada”.
Una hermana un tanto particular, todo sea dicho, dado que cuando empezó su libro más emblemático, El segundo sexo, publicado en 1949 y hoy considerado la biblia del feminismo moderno, no anidaba aún en ella el gusanillo de la reivindicación.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/13/actualidad/1460568010_895912.html
