El Kremlin, con la visión estratégica proverbial de Putin, no se ha lanzado a una aventura disparatada como le ocurrió a la Unión Soviética con la intervención militar en Afganistán.
Igualmente lo es la transparencia y la rendición de cuentas sobre sus resultados, al pueblo ruso y a los pueblos del mundo.
Con excepción de los kurdos y, por supuesto, los legendarios combatientes de Hezbolá, cualquiera de las otras fuerzas irregulares en Siria e Irak parecen carecer de estrategia y unidad de mando.
Ello, en llamativo contraste con la oscura y fracasada guerra aérea que libran Estados Unidos y sus aliados, desde hace más de un año, contra el también autonombrado califato .
Es evidente que los rusos, previamente a la campaña, han realizado un laborioso trabajo de inteligencia humana a través del Ejército Árabe Sirio, además de la inteligencia satelital, de drones y de intercepción de comunicaciones.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/08/opinion/020a1mun
