Esa es, por lo menos, la literatura que este jueves ha sido reconocida en Estocolmo que, por fin, parece haber abandonado la isla de Ellis.
El segundo premio Nobel de Literatura lo recibió en 1902 un ensayista, Thedor Mommsen, el gran historiador de la Roma clásica cuya obra sigue siendo esencial para entender la antigüedad latina.
Sin embargo, la literatura de no ficción tiene sus reglas, o debería tenerlas.
Sin embargo, aquel temprano galardón marcó la excepción, no la regla, porque a lo largo de la historia del premio que establece el canon de la literatura universal, la no ficción ha tenido muy poca suerte.
Historiadores como Georges Duby, Fernand Braudel o Jacques Le Gof escribieron en una prosa de una belleza y eficacia inolvidable.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/08/actualidad/1444316861_547871.html
