El País Vasco ha extendido la prohibición del tabaco a estos recintos, sumándose así a la tendencia creciente de limitar la libertad de fumar en nombre del derecho de los no fumadores.
Sin llegar a la restricción absoluta, tienen sentido las medidas contra el tabaco en los espacios de uso público.
Parte de los jóvenes continúa considerando el tabaco como un símbolo de emancipación; y además, no cabe olvidar la contribución a las arcas públicas generada por el tabaco.
Todas ellas plantean la paradoja de que el tabaco se considere como un elemento perjudicial, y sin embargo no sea vetado por completo.
Todos esos obstáculos se alzan contra su erradicación, sin olvidar las malas experiencias proporcionadas por la prohibición total de otras sustancias adictivas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/07/opinion/1460053066_445670.html
