En la otra punta del mundo, un experto en ceremonia del té de la Escuela Urasenke, en Kioto (Japón), se entrega al rito en total silencio: “Nadie habla, nadie domina”.
Si quieres conocerte a ti mismo, tienes que estar contigo mismo, discutir contigo mismo, ser capaz de hablar contigo mismo”.
¿Pero tiene el silencio algún efecto positivo sobre el organismo, más allá de garantizar la ausencia de taladros y motores?
Es decir, una vida intelectual activa, que requiere concentración y, por tanto, silencio, cumple un papel protector en afecciones neuronales.
Y dieron con un elemento que hasta entonces nadie se había atrevido a vender como un recurso natural: el silencio.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/07/buenavida/1473259838_168902.html
