Y era apenas una voz en un enorme coro de ambientalistas, de periodistas, de líderes, de indignados y de campesinos defendiendo La Macarena.
Preguntarse qué habría pasado si no se denuncia la explotación de La Macarena es preguntarse qué estará pasando ahora mismo sin que nos enteremos.
Colombia no ha dejado de ser el botín de unos pocos, el patio trasero de sus ricos y sus socios, que vienen, comen y se van.
Colombia está siendo saqueada por esta minería ilegal que se ha vuelto más rentable que la coca –más de trescientos municipios son explotados a esta hora– como cumpliendo una tradición que empezó en el siglo XVI.
Todo es discutible menos la naturaleza.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/20/colombia/1461110603_540944.html
