“Hace dos años todavía había más niños, pero ahora ya no.
Cuenta que con el tren viajaba con facilidad a Tehuacán para visitar a su madre, residente en aquella ciudad poblana.
De hecho, sólo quedan tres, uno de tercero de primaria, otro de cuarto y el mayor cursa el quinto año.
Se le liga con el reparto de las tierras comunitarias denominadas ejidales de su pueblo natal.
Es uno de los aproximadamente 70 habitantes, tres niños entre ellos, de Olivera, que pasan el tiempo limpiando la casa, arreglando el patio, limpiando yerba, pasando el tiempo.
Fuente: http://www.noticiasnet.mx/nota/12844/tren-auge-y-tumba-en-pueblo-eteco
