«¿Qué trabajo nos cuesta repetir el nombre de la otra persona si sabemos que le encanta oírlo y además nos lo vamos a meter en el bolsillo?”, opina Pittman.
Según matiza la psicóloga, “el objetivo del emisor es convencer y cautivar la atención plena del receptor respecto a sus ideas”.
¿Hay una vía rápida para convencer a los demás, gustarles e incluso estrechar lazos con ellos?
«Toca aceptarlo y saber quién te compensa el esfuerzo y quién no», recomienda Pittman.
Para conseguirlo, “deberá interpretar las necesidades del otro y observar su reacción para confirmar la eficacia y convencimiento de su discurso”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/05/buenavida/1454680319_347887.html
