Quienes apoyan a Sanders en cierto modo retoman lo mejor de las tradiciones del pueblo estadunidense.
La prolongada crisis, como en los años 30, impulsa hoy hacia una nueva radicalización a amplios sectores de la juventud, particularmente entre las mujeres, quienes son muy discriminadas.
El macartismo fascistizante consiguió además en los años 50 que el término socialista se identificase durante la guerra fría con el antipatriotismo y hasta con el espionaje para la Unión Soviética, y llevó a asesinatos legales como el de los esposos Rosenberg.
Debbs encabezó una candidatura presidencial socialista obrera que tuvo un amplio eco, pero la terrible represión patriotera que siguió a la Revolución Rusa y al fin de la guerra, así como al cese del tipo de inmigración previa a la guerra mundial redujeron la influencia del socialismo radical en Estados Unidos.
El apoyo a Bernie Sanders, permanente adversario de las guerras, las invasiones y los golpes de Estado organizados por Washington, denunciante constante del control de la sociedad, la cultura y la información por el gran capital y de la corrupción del establishment, expresa sólo parcial y deformadamente esta evolución cultural y política de fondo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/14/opinion/021a1pol
