Como la reforma sanitaria de 2010 (validada por el Tribunal Supremo el pasado junio) que extendió el Estado de bienestar, más allá de Lindon Johnson, a 40 millones de desatendidos.
Obama será un pato cojo —los presidentes en su fase final, cuando apenas imperan—, de acuerdo, pero de los que ni se rinden ni se resignan, en la más espléndida y exigente tradición de la gente de su color.
De hecho, casi siempre exhibió debilidad parlamentaria, por lo que debió combinar seducción y palmetazos sobre la mesa.
América relocalizó industria centrifugada —sin dañar a los emergentes—, reestrenó la automoción y se encaramó al liderazgo de la producción petrolera.
Entre ellos, el acuerdo contra el calentamiento en la cumbre del cambio climático de París (diciembre de 2015), que tanto contrastó con la de Copenhague de 2009, en la que EE UU y China impidieron todo pacto.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/25/opinion/1456424151_908633.html
