Otra de las teorías es la que dio Bette Davis asegurando que era el nombre de su primer marido, Harmon “Oscar” Nelson.
Owen Siegel posa con una estatuilla dorada y otras plateadas del Oscar, en su factoría de Chicago, en 1995.
Ahora su labor seguirá vinculada a la Academia pero solo para la manufactura de aquellos otros premios concedidos por esta organización que no son el Oscar.
La leyenda dice que una bibliotecaria de la Academia, Margaret Herrick, dejó claro lo mucho que se parecía la estatuilla a su tío Oscar.
Sin embargo, este no es el primer facelift que reciben las cerca de 3.000 estatuillas entregadas a lo largo de la historia.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/22/actualidad/1456141382_335481.html
