Cuando uno repara en ellos, se anda por la vida y se actúa en el trabajo con un poco más de humildad.
Voy meditándolo cuando aún suenan vivas en mi recuerdo las voces de las enfermeras.
Deberían pensar en lo que sucede fuera, pienso llegando a casa, donde habitan tantos héroes y heroínas anónimos.
No oigo bien lo que dicen pero veo sus rostros familiares, así como los de los políticos devenidos en estrellas televisivas.
Su presencia ha entrado en los hogares, como antes se decía, con la rotundidad de un serial, como un Amar en tiempos revueltos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/10/estilo/1457632345_143902.html
