Otra gran pregunta es si Próxima b está anclado a su estrella, como la Luna a la Tierra, con una cara expuesta y la otra oculta.
“El objetivo de este año será estudiar Próxima b al detalle en busca de alguna señal filtrada”, ha dicho Worden.
Su equipo sabrá en unos cinco años si se pueden desarrollar los nuevos materiales necesarios para la vela, la red de emisores láser y el chip.
El hallazgo supone un salto de gigante, pues, hasta ahora, el planeta más parecido a la Tierra era Kepler-452b, a 1.400 años luz.
“La idea es tener una nave nodriza orbitando la Tierra que enviase cientos de estas velas”, comenta Worden.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/29/ciencia/1475176650_120772.html
