En España, en donde tan hipócrita relación se ha tenido siempre con el dinero, hasta el punto de negar u ocultar que se tiene cuando se tiene, estas injusticias que claman al cielo han generado un clima de rencor social, que tardará tiempo en despejarse si es que alguna vez amaina.
Acaba una por pensar que el Rey, el de ahora, habría crecido más a salvo en una familia de acogida.
Como si en las dictaduras no hubiera corrupción y esto fuera un problema endémico del sistema democrático.
Imposible imaginar que desde las gradas de un estadio se abuchee a una estrella del balón por hacer trampas fiscales.
En cuanto a los Putin, los Cameron y demás familia todo queda o quedará en la abstracción inalcanzable de los poderosos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/08/estilo/1460114826_140769.html
