Para ellas, dichos políticos son vistos con el poco respeto que le otorgan con los motes jocosos o de desprecio, dibujados al lado de sus nombres de pila bautismal.
No porque “Dios es brasileño”, sino porque Brasil es capaz de hacer milagros con la fuerza de su creatividad y la habilidad innata de saber “arreglárselas”.
Lo conseguirá mejor uniendo fuerzas y esperanzas que enfrentándose, sacudido por las pasiones de la política con minúscula.
Me refiero a los motes con los que aparecen muchos de los más de doscientos políticos en la lista de los subvencionados por Odebrecht, no se sabe aún si lícita o ilegalmente.
En la lista hay de todo: ministros, senadores, diputados, gobernadores, alcaldes y hasta expresidentes de la República.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/25/actualidad/1458941116_107139.html
