Vidal se salvó del fuego, y vive con el fuego dentro.
La versatilidad funcional de Vidal tiene que ver con Borghi, su primer entrenador, que más que enseñarle, le domesticó.
Arturo Vidal lleva una cruz tatuada en el cuello y la cabeza rapada como un mohicano.
Le echó de la casa y él le pegó fuego a la humilde vivienda.
Una madrugada su marido llegó borracho a casa, como tantas veces, y ella dijo basta.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/05/actualidad/1465154462_676553.html
