Y los sábados, la ciudad sigue muy viva en el mercadillo de pulgas (Flohmarkt), un paraíso para cacharrear junto al metro Kettenbrückengasse.
Como en la Viena de 1900 confluyeron tantos creadores, parece inevitable preguntarse si alguno se psicoanalizaría con Freud.
Para ello tendría que desplazarse al barrio cercano a la Universidad de Viena, en el 19 de la Bergasse.
Curvas y volutasampliar foto Detalle de uno de los edificios de Hundertwasser en Viena.
La ciudad es un objeto multifacético que responde a una amplia gama de intereses.
Fuente: http://elpais.com/elviajero/2016/03/09/actualidad/1457541094_180135.html
