Francisco ha sido calificado como un Papa revolucionario por sus posturas frente a temas que otros jefes de la Iglesia católica ni siquiera mencionaban.
Al menos en la Basílica de Guadalupe, la población que acudió a ver a Francisco fue mucho más reducida que la que salió al encuentro del fallecido Karol Wojtyla.
«Cuatro horas para esto», se quejó una mujer joven sobre la brevedad del momento en que vio al Papa.
Y así, la fidelidad de los mexicanos católicos sigue teniendo una figura que le hace sombra: Juan Pablo II.
Nadie lo sabía con certeza pero se quedaron a esperarlo y verlo de cerca otra vez al salir.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/14/mexico/1455428433_128213.html
