Ana Luisa CANTORAL
OAXACA, (pagina3.mx).- El ruido comenzó un día antes, cuando entusiasmadas, feministas y mujeres en general recibieron la noticia de que por fin se buscaría legislar acerca de la violencia digital.
Por eso el viernes, alrededor de las 13 horas, el auditorio del Congreso local se llenó de personas entusiastas, ávidas de buscar formas de tipificar la violencia en contra de las mujeres, que día con día crece en Oaxaca y en México.
Sin embargo, y aunque empezaron muy puntuales, con mujeres que narraron un poquito de la violencia que sufrieron en algunas redes sociales tales como Facebook, twitter y hasta en sitios web, no se lograba entender de qué se trataba y hasta dónde ayudaría eso a las oaxaqueñas.
Y ahí, en medio del séquito de seguidoras que apenas permitían escuchar, pues sólo gritaban, aplaudían y coreaban “abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer”, el resto tratábamos de escuchar, de entender, porque con cada participación que había en el escenario seguía la confusión.
Hasta que le tocó la palabra a Olimpia Coral. ¡¡Oh!! La ponente principal por fin tendría que disipar todas las dudas.
Todo parecía ir bien, evidenció, sí, un grupo enorme de páginas virtuales que explotan sexualmente a las oaxaqueñas, bueno hay de todos los estados en esas páginas, así que sería mejor haber dicho a miles de mujeres en México, pero el dato preciso es que esas más de 200 páginas estaban localizadas solo en Oaxaca, y en la cual se podía observar desnudos completos de mujeres, ciber espacios sin castigo, sin reparo, sin censura, sin nada que nos defendiera o pudiera hacer que esas fotos o videos exhibidos fueran eliminados.
El discurso era pues que en esos documentos que entregó al diputado Noel Doroteo del Partido del Trabajo se expusieran como iniciativa de Ley para castigar a los culpables y que los responsables de las páginas virtuales fueran censurados y obligados aretirar ese material no autorizado por las víctimas.
Y nuevamente los enfadosos gritos, las consignas, la falta de seriedad en el tema por las seguidoras de Olimpia que le sacaban gesto de enfado a la mayoría de las personas presentes, porque hasta ese momento de euforia, una se da cuenta que la violencia hacia la mujer es verdaderamente en todos los sectores y cosa de todos, pues hubo mucho espectador masculino, un tema sin duda delicado y habría que afrontarlo como tal.
Parecía que los gritos y las consignas eran más importantes que el tema de violencia, situación que vivimos las oaxaqueñas, claro, y cómo iba a suceder eso si ellas no son de aquí, ellas no viven aquí, la realidad de quienes son intimidades, agredidas y hasta amenazadas diariamente le darían la importancia que la violencia hacia la mujer requiere, sí porque no es lo mismo lo que se ve en Puebla, Veracruz, Estado de México, Yucatán o Oaxaca, no, no es lo mismo.
En fin, ya con esos indicios, la ponente de aproximadamente 35 años, poquito más, poquito menos, narró su “terrorífica” historia con su novio, del que además ya había antecedentes de sus múltiples infidelidades, y que motivada por la necesidad de aceptación aceptó grabarse con un teléfono celular a la hora de tener sexo, (coger) como ella lo explicó, y lo dijo tantas veces, que ya era objeto de burla con esas risas locas de sus seguidoras, que eran las que en realidad no entendían la gravedad del asunto.
Parecía que tampoco la ponente estaba consciente del escenario donde estaba parada, pues luego de sus 40 minutos de, me cogieron aquí, me cogieron allá, todo mundo coge, la cosa es coger pero que no te graben, y en la que al final ella terminó cogiéndose en la sala audiovisual, pues jamás se escuchó un tema de sororidad sobre lo que en realidad atormenta a las mujeres oaxaqueñas, sino el protagonismo de quienes narraban sus historias, y claro, como lo va a saber si no realizó un censo, si no se documentó, si no se preocupó en preguntar.
Oaxaca no sólo tiene alerta de género, si no que el asesinato de mujeres es tan alarmante que los ataques suceden tanto de día como de noche, que las agresiones a mujeres son más agresivas, no se trata solo de un tuitazo, de una evidencia con poca ropa, no, aquí en Oaxaca las rocían con gasolina y luego les prenden fuego, así de difícil es la situación en Oaxaca.
Y aunque ella insistía en que este proyecto de ley “Violencia Digital” es de todas, solo se escuchó a Olimpia Coral asegurar que sí es un tema político y que este proyecto será la “Ley Olimpia”, y la pregunta entonces era, ¿y la sororidad? ¿No que era de todas?
Cuando parecía que la cosa terminaría así, con incógnitas, incoherencias, inconsistencias, acarreadas y demás cogidas, una mujer dentro del poco público local les exigió la ausencia de eso mismo, de sororidad, de que no la hayan dejado participar libremente con sus preguntas, que tuviera que arrebatar un micrófono para pedir la palabra, las acusó de poner mordaza a quienes deseaban saber del tema, sí, esa fue la cereza del pastel.
Tras poco más de tres horas del kamasutra, nunca se supo sobre el censo concienzudo que se hizo para hablar sobre las agresiones que las oaxaqueñas sufren todos los días, tampoco especificó a dónde acudir en caso de que alguien tuviera un tema de acoso cibernético o fuera exhibida en las redes sociales sin su consentimiento.
Al final, nadie entendió dónde quedó la sororidad pues no se tomó en cuenta la opinión de las oaxaqueñas ni hubo foros para discutir libremente.
Un proyecto que prometía ser un avance en la lucha de las mujeres agredidas, al final se convirtió en un acto circense, sin fundamento, sin sustento, sin verdadera intención de apoyar a las oaxaqueñas, porque hay que recalcar que la ponente es de Puebla, viene de ahí, pretendiendo subir una iniciativa carente de sustento, de seriedad y responsabilidad, sobre todo por lo que se vive en Oaxaca, que solo las que aquí están, viven lo que sucede en otras regiones, saben que la ola de inseguridad, de asesinatos, de agresiones hacia la mujer está creciendo sin que a nadie le importe.
