La apariencia del manatí, grande y corpulento, puede engañar a muchos, porque en realidad es muy ágil y sociable.
En México, hay indicios desde 2014 de que su población se ha estabilizado y se recupera poco a poco, pero sigue siendo una especie vulnerable
Antes, los mayas ya habían atribuido a este mamífero el poder de predecir sequías si nadaba a contracorriente.
Su población se extiende desde Florida hasta Brasil, pero disminuyó porque su carne se consume y se vende desde las primeras misiones de exploradores europeos.
Cuenta la leyenda que cuando Cristóbal Colón llegó por primera vez a las Antillas observó un animal que jamás había visto y creyó que era una sirena, pero era en realidad un manatí.
Fuente: http://elpais.com/especiales/2016/10-especies-en-peligro-de-extincion/
