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Hospital incurable | Prohibido enfermarse en primavera.
Por Adrián Lobo
25 de abril, 2019
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Adrián Lobo

De esa manera precisamente en que reza el título de esta humilde colaboración parecía poder interpretarse el sorpresivo y escueto anuncio que se hizo muy discretamente:

Debido a la realización de mejoras en el hospital se atenderán por el momento sólo las urgencias más urgentes.

En realidad no decía así, pero vamos, es casi lo mismo, a continuación transcribo lo que puede leerse en la imagen que acompaña estas palabras por si acaso debido a “fallas de origen” (o de “captura”) pudiera no entenderse claramente el texto:

ATENTO AVISO

SE INFORMA QUE POR REMODELACIÓN HOSPITALARIA UNICAMENTE SE ATENDERAN URGENCIAS CALIFICADAS (CODIGO ROJO). PACIENTES CON URGENCIAS SENTIDAS, O PADECIMIENTOS QUE NO PONGAN EN PELIGRO LA VIDA O FUNCION DE ALGUN ORGANO ACUDIR A SU CENTRO DE SALUD Y/O HOSPITAL REGIONAL QUE LE CORRESPONDA.

Pero bueno, que no panda el cúnico, seguramente se tomaron todas las previsiones necesarias, porque pues hay toda una planeación detrás de todo esto, ¿no es así? Vamos, que se tienen que ejecutar las obras en forma cuidadosa para afectar lo menos posible a los usuarios, ¿cierto?

Pues siento mucho tener que decirlo pero no es así. Todo está mal, desde el letrerito, dígame usted si no. A la mayoría de quienes debían estar enterados de lo que iba a ocurrir y cómo debían actuar los tomó por sorpresa. Incluso hasta el ridículo de que algunas supervisoras de enfermería en los primeros días tuvieron que acudir a algunas jefas de servicio para preguntar qué estaba pasando y qué medidas se iban a tomar. Es absurdo, la información en estos casos debe fluir exactamente al revés, de arriba para abajo, de la dirección a las jefaturas y de ahí a todos los demás, y las instrucciones o la forma en que se debe actuar la deben proporcionar los dirigentes, ¿o me equivoco? Creo que no. Y sin embargo algunos trabajadores que están realizando las obras llegaron sin más casi a clausurar algunos servicios sin por lo menos avisar a los responsables de ellos, siendo que se tenían contemplados en esos momentos ingresos y egresos de pacientes en esos servicios. Y aclaro que en ninguna manera culpo a los obreros sino a sus jefes y a los directivos del hospital por su nula capacidad de organización.

Las obras se están haciendo en lo que se conoce, o se conocía, como “El hospital pediátrico”, afectando los servicios de valoración crítica, valoración de ginecología, urgencias adultos, urgencias pediatría, unidad de cuidados intensivos, la C.E.Y.E., extensión de medicina interna y quirófano central.

Los dos últimos servicios se tuvieron que cerrar por completo mientras que los demás continúan operando como se puede. Por ejemplo valoración crítica está funcionando, al mínimo, en un área muy pequeña que funciona regularmente como sala de espera, la U.C.I. (Unidad de Cuidados Intensivos) está trabajando pero se hace lo posible por mantenerla aislada de todo el polvo y el ruido que este tipo de trabajos suelen producir en abundancia, lo que es una misión casi imposible porque prácticamente está ubicada en el mismo centro de toda la actividad, el problema es que se trata de un servicio que en tanto tenga un solo paciente no se puede cerrar, tampoco puede trasladarse a otro sitio debido a su naturaleza misma. Otro tanto igual se aplica con lo del polvo y el ruido al servicio de urgencias adultos que aunque está un poquito más apartado no puede librarse por completo de esas complicaciones. El servicio de urgencias pediatría se tuvo que mover, pasó al piso superior y se acomodó provisionalmente en lo que era el área de oncopediatría, que está desocupado y  no opera por ahora por que el hospital carece de la acreditación para ello. La Extensión de Medicina Interna (E.M.I.) y valoración ginecología al igual que valoración crítica tuvieron que acomodarse en otro lado, donde se pudiera. La complicación con el quirófano central ha sido mayor, como dije, se ha tenido que cerrar por completo, y es que por mucho cuidado que se tenga es casi imposible que funcione correctamente con todo lo que está sucediendo a su alrededor. La solución ha sido cancelar todas las cirugías programadas que pudieran tenerse contempladas y habilitar una de las dos salas del quirófano del cuarto piso (tococirugía) exclusivamente para urgencias “muy urgentes”. La C.E.Y.E. también tuvo que cambiar de sede temporalmente. Un hospital chico o mediano o una clínica grande podría funcionar sin contar con un quirófano, sin servicio de urgencias hasta sin una unidad de cuidados intensivos, de hecho a raíz  de un penoso suceso reciente se comentó que en el estado algunos establecimientos de este tipo no cuentan con una aun cuando probablemente deberían tenerla, el caso es que si hay un servicio que para mí es imprescindible es la C.E.Y.E. (Central de Esterilización y Equipos) ya que dada su naturaleza se relaciona con absolutamente todos los demás, es una pieza clave para que la maquinaria hospitalaria funcione adecuadamente, simplemente no se puede cerrar, ni un solo día.

Y a todo esto, ¿a qué se deben estas reparaciones? Pues como ya es costumbre existen teorías y la explicación oficial. Pero antes de comentarlas detallaré un suceso jocoso que viví. Encontrándome en cierta ocasión, hace unos días, bajando hacia el control de asistencia me topé con un compañero que caminaba en sentido contrario, hacia la salida, de pronto de la nada cayó al piso un grueso tornillo que por poco golpea en la cabeza al compañero mencionado. Ambos quedamos atónitos e inmediatamente levantamos la vista para intentar localizar el sitio de donde podría provenir aquél objeto, sabiendo que en ese momento se estaban realizando reparaciones, pero no había nada evidente que pudiera explicar su caída. Nos miramos sorprendidos y antes de continuar cada quien su camino mi compañero me dijo: “¡Este lugar se está cayendo a pedazos!”.

Pues bien, la explicación oficial es que estas adecuaciones obedecen a los requisitos que debe cumplir el hospital en materia de infraestructura de acuerdo a lo que exigen los lineamientos para obtener alguna certificación. Esta explicación podría satisfacer y dejar tranquilos a aquellos que no permitan que su pensamiento se vea influido por el “sospechosismo”. Para bien o para mal para eso no pueden contar conmigo. No soy muy avezado en política pero la burra no era arisca sino que se ha hecho así a base de palos, así es que me da por toda clase de conjeturas, por todo lo que hay alrededor.

Como primer punto tenemos la anunciada “federalización” de los S.S.O., que no significa otra cosa sino que no será ya más la caja chica, al menos eso espero, de donde se han despachado en grande, los gobiernos estatales. Así es que antes que les terminen de cerrar la llave pues vénganos, señor, tu reino, justamente en semana santa, qué caray.

Esto se me ocurre también porque hace unos días el secretario de salud en el estado, Donato Augusto Casas Escamilla, anunció que ya se cuenta con dos proyectos para la ubicación de la nueva sede del hospital. No se necesita ser director del banco mundial ni tener más idea de economía que la que proporciona hacer “el mandado” cada semana para saber que no tiene sentido “invertir” tanto dinero en algo que en un mediano plazo se va a descartar. Para mí es obvio. Si tengo una carcacha a la que le falla todo y estoy tramitando un crédito para adquirir un auto nuevo, ¿qué sentido tiene que le haga múltiples y seguramente carísimas reparaciones? Yo no sé ustedes, que me hacen el favor de leer estos desvaríos, pero yo ni siquiera pensaría en pintarlo, mucho menos en llantas nuevas o en un cambio de motor. ¿No podría ese dinero tener un mejor destino en algo como el enganche del hipotético auto nuevo? De nada sirve un hospital que cuenta con “n” certificaciones pero que sin embargo ya está cerrado y seguramente el nuevo tendría a su vez que someterse a su propio proceso de certificación.

Adrián Lobo. | hospital-incurable.blogspot.com | [email protected]

 

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