Texto: Jaime Guerrero.

En medio de la discusión en San Lázaro en materia de reforma político-electoral, Jacobo Domínguez Gudini aseguró que el país está lejos de lograr una reforma electoral integral debido a los distintos intereses partidistas y las microluchas, entre dos o más grupos políticos.

Las relaciones de poder, son microluchas, hay dos o más grupos que quieren el poder y que a través de la institucionalización de esa lucha lo van a conseguir o no, entonces las reglas electorales no son reglas inocentes, no son puritanas, son reglas de redimensionamiento, del acomodo de las relaciones de poder”, dijo al ofrecer la conferencia magistral Elementos para una Reforma Político Electoral Integral organizada por la consultora OGMIOS.

De acuerdo al ex consejero electoral, lo que debe haber es un gran entendimiento político, es decir, “debe haber una negociación incluyente que cambie las reglas del juego para que efectivamente las reglas sean cambiadas. Estamos en este momento lejos de una reforma integral electoral, estamos lejos de consensos que dejen feliz a todos porque lo que debe haber es acercamiento de posiciones que permita cumplir los márgenes de representación que después se vuelven en posiciones de naturaleza política”, expuso.

Advirtió que, si de entrada esa discusión no se tiene ahora, la enfrentarán cuando se tenga que ver la integración de los órganos autónomos y muchas otras que van a permear en el tema de lo político. “Lo que actualmente se está viendo en torno al tema es un conflicto político. No verlo sería una postura positivista o un acto de ingenuidad”, destacó.

Domínguez Gudini ejemplificó que la reforma electoral actualmente en discusión en el poder legislativo en San Lázaro es como la imagen captada recientemente de playas de Oaxaca durante un torneo de surf. En esta se observa el agua y en su fondo la figura de un tiburón, a quien comparó con los intereses partidistas.

Durante el análisis general, indicó que uno de los elementos de justificación de la reforma electoral puesto en la mesa por el grupo parlamentario mayoritario, es decir, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), es el tema de austeridad en las prerrogativas. Si bien -dijo- se observa con buenos ojos porque “sí afecta la enfermedad, también trae una trampa”.

El porcentaje planteado aparentemente tiene una reducción del 50 por ciento, pero está en función del salario mínimo. “Si la reforma laboral aumenta el salario mínimo y se hace un cien por ciento, vamos a volver con un factor común que va a multiplicar por el doble”, expuso.

Una reforma integral no puede ir atacando los síntomas, tiene que ir al fondo de las grandes decisiones estructurales lo cual implica que sea una reforma política que redefina las relaciones de poder y al mismo tiempo una reforma electoral, es decir que la construcción normativa sostenga los valores axiológicos de la reforma política electoral, que haya mecanismos de garantía”, sostuvo.

Domínguez Gudini agregó que reformas al sistema implican un rediseño, el cual consideró que no debe de adoptar una figura híbrida, es decir que por un lado tenga algunos mecanismos de control local y por otro de control federal. Lo anterior en ocasiones crea antinomias que provoca invasión de facultades. “No debemos dejar espacios o rendijas en donde se filtren elementos de inconstitucionalidad”, declaró.